RENUNCIA
En una casita blanca de las orillas del mar
Solían pasar los días nublados
La tristeza y la alegría
Sucumbían compItiendo en las mañanas
la pasión apagada, como una rutina
el rostro de los personajes a veces en silencio
el silencio de la grán resignación
sopló el viento una mañana
trayendo consigo “la misma vida”
un tripulante lleno de alegría
no todos lo vieron pasar pero el que pudo
fue feliz mientras miraba su rostro
confundida en un sueño, una ilusión
vio pasar el viento y aunque quiso correr tras ese sueño
cerro la puerta de su corazón y de la casa blanca
a las orillas del mar.
Dina villano Lizana. 06- 05- 12
